sábado, 20 de noviembre de 2010

Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ¿para qué sirve esto?

La declaración de la UNESCO en la que se considera al flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ha despertado un número considerable de opiniones, artículos de prensa, comentarios, acerca de lo que significa y del flamenco en sí mismo. Es bueno que se hable de flamenco fuera de los cenáculos habituales. También es bueno que se discuta y se debata. Parece que muchos aficionados de larga tradición están en desacuerdo con esto, o al menos, se muestran bastante escépticos, porque, quizá, consideran que se está "politizando" en exceso el flamenco. Da la impresión, desde hace algún tiempo, de que hay cierta conciencia de artistas cercanos al poder y otros que van de independientes. Esto no es algo nuevo, aunque nos lo parezca a nosotros, pero hay un matiz que no debería pasar desapercibido: estamos, vivimos, en una democracia y no debe haber tratos de favor, ni regalías, ni prebendas. En democracia todos somos iguales y esto vale para todo, incluso para el arte.
Pero claro, está el problema, el grave problema, de las subvenciones, que tanto a favor y en contra genera. ¿Quién puede criticar que se ayude a la creación artística, bibliográfica o a la investigación en el flamenco o en cualquier otra faceta? El problema estaría siempre si estas subvenciones, becas o ayudas no se dieran en función de méritos objetivos y sí de amiguismos o enchufismos. Esto desconcierta mucho a los artistas y a la gente en general.
¿Es bueno para el flamenco todo esto de la UNESCO? Pues depende de para qué sirva y depende de cómo se entienda. Si significa respeto y significa apoyo, pues vale. Pero si se trata únicamente de ostentar un título como tantas otras manifestaciones etnográficas, culturales e, incluso, dietéticas, pues entonces valdrá de poco. A mí me gustaría que volvieran a existir los emprendedores en el flamenco. Empresarios que arriesguen su dinero, artistas que vayan a porcentaje y así veríamos quién llena los teatros o las salas. Esto supondría, en primer lugar, un ajuste de los cachés, que han sobrevolado los cielos debido a la intervención pública. Pero, en época de crisis económica no es posible que lo público lo solucione todo. ¿Por qué no luchar por emprender en el flamenco?